Como es habitual, hoy he desayunado repasando los correos electrónicos que han llegado a mi bandeja de entrada en las últimas siete horas. Entre ellos había uno de mi admirado Jorge Majfud cuyo contenido quiero reproducir íntegro por la importancia que me merece el tema.
Se trata de un breve artículo requerido por Naciones Unidas con motivo de la Conferencia de Naciones Unidas por el Cambio Climático que tendrá lugar el mes que viene, del 7 al 18. Ha sido publicado en UN Chronicle (Naciones Unidas, noviembre 2009) y traducido por Majfud al español.
Se titula La pandemia del consumismo, y dice así:.Los períodos de calentamiento global no son un invento humano. Pero los humanos hemos inventado la forma de convertir un ciclo natural en una anomalía. Su gravedad puede exceder la tragedia de una, de muchas bombas atómicas, pero no vemos la explosión porque vivimos dentro de ella, porque se parece al incontestable capricho de la naturaleza ante el cual solo cabe resignarse.
Los gobiernos del mundo están demasiado ocupados tratando de salvar a la humanidad de “la gran crisis” —la crisis económica—, estimulando el mismo consumo que nos está llevando a la catástrofe. Si la destrucción global aún no ha alcanzado la catástrofe tan temida, es sólo porque el consumismo no ha alcanzado aun los porcentajes tan deseados. En este delirio colectivo, confundimos desarrollo con consumismo, éxito con despilfarro, crecimiento con engorde. La pandemia es considerada un síntoma de buena salud. Su éxito ha sido tan abrumador que no hay ideología ni sistema político en el mundo que no esté concentrado en reproducirla y multiplicarla.
Las nuevas tecnologías podrían ayudar a disminuir las emisiones de dióxido de carbono, pero es improbable que sean suficientes ante un mundo que recién se encuentra en los inicios de su capacidad para consumir, dilapidar y destruir. Pretender reducir la contaminación ambiental sin reducir el consumismo es como combatir el narcotráfico sin reducir la adicción de los drogadictos.
El despilfarro irracional del consumismo no tiene límites; no ha evitado la muerte de millones de niños por hambre pero ha puesto en peligro la existencia de toda la biósfera. Si el exitoso consumismo no es reemplazado por la olvidada austeridad, pronto deberemos elegir entre la guerra y la miseria, entre el hambre y las epidemias.
Está en manos de los gobiernos y en manos de cada uno de nosotros organizar la salvación o acelerar la destrucción. La Conferencia sobre el cambio climático de Copenhague es una nueva oportunidad para evitar la mayor catástrofe que nunca ha enfrentado la Humanidad. Procuremos que no sea otra oportunidad perdida, porque no disponemos de todo el tiempo del mundo.
Jorge Majfud
Lincoln University
Issue 3 & 4 2009
Special Climate Change Issue
“To protect succeeding generations…”
New Issue coming in November 2009!
http://www.un.org/Pubs/chronicle/index.html
Gracias, Jorge por tan estupendo artículo y no dejes de escribir sobre estos temas, nos hacen mucha falta para despertar a nuestras adormecidas conciencias.
Escrito por María José de Acuña 
Escrito por María José de Acuña 
Escrito por María José de Acuña 
EL PLANETA DE LOS LIBROS

debajo del brazo. De la mano de este simpático señor aprenderás cuáles son los Caballeros de la Mesa Redonda, el lenguaje del abanico, cuáles son las mayores islas del mundo o qué palabras de nuestro vocabulario proceden del árabe. Estas y otras 300 curiosidades se encuentran en esta cuidada edición porque el libro no puede tener mejor pinta, la verdad. Don Rodrigo ha conseguido, ciertamente, hacer una recopilación curiosa y entretenida y, por supuesto, útil porque no dejamos de aprender ni entronizados. Ya no hay excusas, sino letras para el excusado.
Detesto las despedidas. Dejan un poso de amargura, un sabor agridulce, que no conviene a nuestros paladares. De hecho, no deberíamos despedirnos nunca. De nadie. Ni siquiera de nuestros muertos: los míos, los que dejé atrás, los que se fueron, aún me visitan en mis sueños. De este periódico, donde tantos nos hemos forjado escribiendo, y que a tantos nos ha acogido, guardo en la memoria los adioses escritos de quienes dejaron su puesto, por unas u otras causas. Quizá el más emotivo, o el que yo recuerdo con más afecto, fuese el de mi antiguo director, Francisco García, en su diana titulada “Hasta siempre”. En aquel texto minimalista, como todos los suyos, escribía: “Llegó la hora del cambio de destino, que nunca se augura pero siempre llega, de la llamada a nuevas metas y horizontes; la hora del adiós que es hasta pronto o hasta siempre”. Es conveniente que no olvidemos esas palabras: “Nunca se augura pero siempre llega”. Paco apostó por mí hace ya casi diez años. Primero, como columnista semanal. Luego, diario. Creo que a él se lo debo todo; para mí supuso aliento, soporte y auxilio en los momentos bajos. Desde entonces hasta ahora, en que el camino se termina, he escrito para este periódico algo más de 3.100 artículos. Esa cifra es mi medalla, y por supuesto también lo es el apoyo de los familiares, los amigos, los compañeros de oficio y los lectores, tanto los compinches como los enemigos. La gente que me aguantó y la que no. Incluso las personas más cercanas a mi círculo me dieron alguna vez un tirón de orejas, seguramente merecido porque soy humano.