Ellas también quieren “vivir del cuento”, y ¿por qué no?

7 Noviembre 2009
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¿Qué quiere la mujer? fue la única pregunta que según propia confesión Freud nunca pudo contestarse.
Tienen ustedes ahora en las manos la posibilidad de encontrarle su respuesta: nueve excelentes escritoras españolas muy siglo XXI no han dejado tema sin abordar ni sentimiento humano desatendido. Del cuento extenso al microrrelato, nos ofrecen  lectura para todos los gustos. Por eso mismo cabe adentrarse con paso firme en cada uno de los textos.
“Hic sunt leones” solía estar escrito en los antiguos mapas cuando los cartógrafos se enfrentaban con tierras  inexploradas.  Aquí hay leones, peligros imposibles de enfrentar, se pensó también cuando  escritoras de calidad  se arriesgaron a abordar el  lenguaje desde sus muy personales posicionamientos. Hoy en día, un importante número de ellas ha cartografiado sus propios territorios interiores y lingüísticos, que lectores y lectoras avisadas exploran con placer. La presente antología ofrece nuevos derroteros para incursionar en tierras que fueron ignotas hasta no hace tanto tiempo.
Envidio a quienes  se sumergirán  por primera vez en este libro que brinda el placer de una aventura hecha de deslumbramientos y posibles peligros.  Son páginas ricas, húmedas de un erotismo femenino.
¿Creen ustedes como yo que las escritoras encaran el lenguaje desde un ángulo distinto del de los escritores? ¿Acaso nunca se han  planteado la cuestión?  Ahora tienen la oportunidad de hacerlo. Sean valientes. Enfrenten con gusto a estas nueve leonas españolas que apuestan en serio por la literatura. Esto sí es lo que quiere la mujer: decir su verdad, expresar su deseo y disfrutar el gozo del fluir en el lenguaje, a fondo y desde el fondo. Secreto de secretos que intimidó al padre del psicoanálisis. Y a tantos otros.

Este es el texto de la contraportada escrito por Luisa Valenzuela para esta valiente edición que acaba de salir de imprenta. ¿Que por qué la califico de “valiente”? No es por lo que dice la escritora argentina en la contra, sino por los comentarios hechos por alguien en una popular red social donde Baile del Sol colgó la información de su novedad. Vaya por delante decir que, como es obvio, no se trata de una mujer, pero desde luego tampoco de un caballero. El interfecto escribió lo siguiente:

“Supongo que esto es lo que se llama “discriminación positiva”. No sé cómo caería una antología que se promocionara como “escrita exclusivamente por hombres”. Estas cosas suelen gustarles mucho a los políticos y van bien para pillar subvenciones, pero empiezan a cansar ya un poco. Es como el otro día, que oí una entrevista por la radio con la directora general de empleo. Decía que esperaba que en el nuevo portal del ministerio encontraran trabajo “las mejoras y los mejores”.

Inma Luna, una de las autoras antologadas, le contesto dándole en la línea de flotación:

“Se han escrito tantas antologías (de todo tipo) sólo por hombres que todos (y todas) nos hemos tragado sin rechistar…, revisa tu biblioteca, querido Xxxx, a ver si encuentras esa paridad. La cosa es que los hombres os cansáis muy prontito, nosotras hemos aguantado siglos sin rechistar. Si ahora queremos vivir del cuento, pues bien merecido nos lo tenemos, ea!”

A lo que este ciudadano respondió:

“Yo he participado en media docena de antologías y he coordinado otro par. Algo sé del asunto, pues. Y la idea esta de “sólo para chicas” me parece sencillamente estúpida. Quizás sea una buena política comercial, pero literariamente es deleznable. En fin, si tú quieres vivir del cuento, adelante. Por cierto, muy original e ingenioso el título. Toda una declaración de intenciones. ¿Qué va a ser lo próximo? ¿Una antología de mujeres masectomizadas? ¿De mujeres canarias con historias de violencia doméstica? Por favor, esto no tiene nada que ver con la literatura.”

Mientras esperaba la reacción de Inma a semejante exabrupto, Déborah Vukušić, otra de las antologadas, intervino diciendo:

“bien, bien. empezamos muy bien. comparto la opinión generalizada. fantástica la portada! qué más dan colores, tamaños o formas? la cuestión está en juntarse… vivan las excusas para dar opción a la palabra.”

Y yo trato de meter baza con todo el temple que pude reunir en ese momento:

“¿Y cómo puedes decir que no tiene nada que ver con la literatura la antología en cuestión sin haber leído ni una sola línea. ¿Y por qué las próximas masectomizadas? ¿Y por qué sólo canarias?
¿Y por qué no ese título? Antes fue la poesía (“23 pandoras”: dos ediciones en menos de un año, por algo sería) ¡y ahora toca el cuento!”

¿Demasiado “suave”, no? Pues no hizo falta volver a intervenir, Inma Luna se valió sola para decirle:

“Sólo te voy a contestar una vez más, Xxxx. No me gustan estos debates, me parecen estériles. Todo lo que tú cuentas no tiene efectivamente nada que ver con la literatura y sí con el prurito masculino. Cuando leas estos cuentos, cosa que francamente dudo que hagas, podrás opinar sobre su calidad literaria en vez de decir estupideces tan poco afortunadas  como lo de las mujeres mastectomizadas o la violencia machista. Baile del sol sacó una colección de poesía sólo de hombres, Más que el mar, y nadie se rasgó las vestiduras ni les recomendó a sus autores que se dedicasen a hablar de la impotencia o  de la castración.”

“Sólo te doy la razón en una cosa: efectivamente, no voy a leer este libro ni ninguno que parta de presupuestos similares.” Con estas palabras zanjó Xxxx la conversación. Y remató con una última frase: “Elimino mis comentarios y te doy la razón en una única cosa: efectivamente, no voy a leer este libro.”

Esto último es, cuando menos, lo más llamativo (por no decir otra cosa) de la conversación: nuestro hombre se batió en retirada y dejó de ser “nuestro amigo” en Facebook.
Me pregunto: ¿qué necesidad tiene la gente de hacer este tipo de esfuerzos? Y ya que los hace, ¿por qué remata el tema con ese ramalazo “de niño chico” que al ver que va perdiendo, se planta y dice: ” ¡ea, pues ya no juego!”? (y como las canicas eran suyas, las recoge y deja a la peña colgada…)
Como ellas mismas han dicho, “pasan” de debates estériles; todo el mundo puede expresar sus ideas, pero sin necesidad de perder la compostura y algo muy importante, el RESPETO.
A estas mujeres cuentistas (Inés Matute, Inma Luna, Ángeles Jurado, Ana Pérez Cañamares, Marina Sanmartín, Roxana Popelka, Déborah VukušićCarmen Camacho), gestos así no hacen sino aumentar sus ganas por seguir escribiendo, divirtiéndose al hacerlo, pero no se trata de ningún juego.

Enhorabuena a las ocho, ¡y a por la segunda edición de aquí a Navidad!



“El Planeta de los Libros”

5 Noviembre 2009

Por si no lo sabes:

n1221582148_456EL PLANETA DE LOS LIBROS es un programa de una hora de duración,  que se emite en RADIO CÍRCULO, la emisora del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

SU OBJETIVO es realizar un espacio en torno al libro comprometido con el lector, independiente, ameno y variado.

SE EMITE todos los martes en directo a las 22:00 h. en la frecuencia de Radio Círculo, el 100.4 de la FM madrileña, y a través de la página Web del Círculo de Bellas Artes de Madrid www.circulobellasartes.com, también en directo. Además cuenta con difusión “a la carta” -desde donde quiera y cuando quiera el oyente- gracias a la página de Internet, www.elplanetadeloslibros.com :“Programas emitidos”, donde se archivan y pueden ser escuchados todos los programas.

ESTA SEXTA TEMPORADA cuenta también con el servicio podcasting, de manera que los archivos sonoros una vez descargados pueden escucharse en cualquier reproductor mp3, y copiarse y transferirse por cualquier otro medio.

INVITADOS profesionales y amantes de la literatura: profesores, críticos, periodistas, lectores. Y por supuesto Escritores como: Mario Vargas Llosa, Sergio Pitol, Juan Goytisolo, Fernando Savater, Eduardo Galeano, Antonio Muñoz Molina, Manuel Rivas, Félix Grande, Marifé Santiago Bolaños, Rafael Chirbes, Angeles de Irisarri, Ramiro Pinilla, Enrique Vila-Matas, Espido Freire, José Jiménez Lozano, César Antonio Molina, Juan Cruz, Antonio Gala, Javier Reverte, Amalia Iglesias, Álvaro Delgado-Gal, Antonio Burgos, Rodrigo Fresán, Jorge Volpi, Laura Gallego, Joao de Melo, Daniel Samper, Luis Mateo Díez, José Mª Merino, Antonio Skármeta, Juan Pablo Fusi, Marta Sanz, Peter Schneider, Javier Vásconez, Carlos Franz, Juan Barja o Vicente Verdú. Poetas: Olvido García Valdés, Raúl Zurita, Aurora Luque, Juana Castro, Darío Jaramillo, Mahmud Sobh, Reina Mª Rodríguez, Chantal Maillard. Editores: Jorge Herralde, Juan Casamayor, Manuel Borrás, Pote Huerta, Constantino Bértolo o Mario Muchnik. Directores, autores y actores teatrales: José Monleón, Mario Gas, Mercedes Lezcano, José Luis Alonso de Santos, Juan Mayorga, Manuel Galiana, Blanca Portillo Académicos y cargos institucionales: Víctor García de la Concha, Francisco Calvo Serraller, Carlos Berzosa, José Luis Abellán, Roberto González Echevarría, Javier Gomá, o Milagros del Corral. Políticos: Alfonso Guerra, Amelia Valcárcel, Rogelio Blanco, o Antonio Garrigues Walker.

SEIS TEMPORADAS DE EMISIÓN con la confianza de una serie de instituciones y/o empresas, a través de PATROCINIOS u otras formas de colaboración: Biblioteca Nacional, Bibliotecas de la Comunidad de Madrid, Goethe-Institut Madrid, Instituto de la Mujer, Escuela de Letras, Feria del Libro de Madrid, Feria Libro Infantil y Juvenil Leer León, Instituto Italiano di Cultura de Madrid, Gadir Editorial, Editorial Complutense, Universidad del Claustro de Sor Juana y Luarna Ediciones.

AUDIENCIA, el último estudio de audiencias de Radio Círculo, a principios de 2007, indicaba una media de oyentes de 104.000: unos 20.000 oyentes más que el estudio realizado sólo tres meses antes Además de esta audiencia estrictamente radiofónica, la página propia del programa www.elplanetadeloslibros.com muestra una creciente y constante audiencia, con más de 10.000 descargas mensuales, la mayoría procedentes de EEUU y España, otras muchas de Hispanoamérica y Europa.

CONTENIDOS. Decía Borges “Todas las cosas del mundo llevan a un libro”. Nosotros decimos: a través del libro llegamos a todas las cosas del mundo. En el listado de programas emitidos de la página web, http://elplanetadeloslibros.com/html/programas-emitidos.htm, se encuentra la relación de temas junto a los invitados en cada ocasión: principalmente contenidos estrictamente literarios, y también de filosofía, religión o asuntos varios como el cambio climático o las minas anti-persona. Todos los contenidos se anuncian con una semana de antelación

NOVEDAD 6ª TEMPORADA: “ALEJANDRÍA DIGITAL”, un espacio informativo sobre la edición y el libro digital.

DESTACADOS. Temporada a temporada mantenemos algunas acciones especiales: el Concurso de Microcuentos que acaba de celebrar su 5ª convocatoria, y cuyas ediciones  pueden consultarse en: http://elplanetadeloslibros.com/html/concursos.htm Tenemos también un “Libro de oyentes”: http://elplanetadeloslibros.com/html/libro-oyentes.htm y “El blog del planeta”: http://elplanetadeloslibros.wordpress.com donde escribimos y nos escriben.

Cada emisión es única e irrepetible. Las palabras permanecen en los archivos sonoros. Y todas las semanas, hacemos un pequeño resumen impreso: “En el último programa”: http://elplanetadeloslibros.com/index.php, Frases Destacadas para no perderse lo más sonado de este planeta

Gracias, Nieves.

 


Primos, manías, ingenuidad y tulipanes

23 Octubre 2009

El alegrón que nos dieron ayer “los primos” (Alberto Cortina y Alberto Alcocer) renunciando a pedir al Estado (o sea, a todos los españolitos), una indemnización de 4,64 millones de euros por los daños morales y económicos que les causó la condena del ‘caso Urbanor’, me lleva a recordar un ensayo que leí hace poco y al que llegué por una reseña: Delirios multitudinarios. La manía de lo tulipanes y otras famosas burbujas financieras, de Charles Mackay.

Recordemos que en 2003, el Supremo condenó a Los Albertos por estafa y falsedad en documento mercantil al considerar que engañaron a sus socios de Urbanor con la venta de los terrenos en los que se construyeron las madrileñas Torres KIO. Luego el Constitucional se pronunció revocando la condena de tres años y cuatro meses de cárcel, al aceptar parcialmente el recurso de amparo presentado por los empresarios. En fin, ellos dicen que lo han pasado muy mal y que la situación les ha perjudicado mucho durante estos años…

Sin ánimo de ofender a nadie, me pregunto, ¿cuánta gente ha sido y es engañada por las prácticas especuladoras de unos pocos?
El libro de Mackay trata de varios momentos de especulación desbordada en países supuestamente más civilizados que el nuestro. El autor elige Inglaterra, Francia y Holanda para centrar su narración sobre tres momentos de especulación, entre 1635 y 1720. La gente se sintió seducida por la posibilidad de comprar bienes muy baratos y ese ingenuo gesto pasó a convertirse en una manía de la que llegaron a pecar todas las clases sociales. Muchos individuos vieron crecer sus fortunas con la misma rapidez que se evaporaban.

Las tres historias (“El proyecto del Mississipi”, “La burbuja del Mar del Sur” y “La manía de los tulipanes”) están contadas en clave de humor y la narración invita a la reflexión sobre la situación de la economía mundial a consecuencia, entre otras cuestiones, de la manía de especular.  Parecen atemporales por la frecuencia en que hemos visto repetirse situaciones similares desde entonces.

El caso que me parece más llamativo es el de la tulipomanía: el cóctel formado por la combinación de la prosperidad con una mentalidad cortoplacista típica de la época crearon una demanda sin precedentes de bulbos de tulipán. Ello provocaría una subida desmedida de los precios de este producto y, como consecuencia de ello, un colapso en el mercado llevando a la ruina a más de uno.

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¿Cómo puede alguien creer que un bulbo de tulipán pueda llegar a valer lo que una parcela edificable en el centro de la ciudad?

Creo que pagaría por escuchar a ‘Los Albertos’ contar historias o anécdotas  parecidas. Seguro que han vivido más de una con todas las operaciones que han protagonizado.


“Todo es mentira en las películas”

22 Octubre 2009

¿Comillas en el título? Claro, no es mío, se lo inventó Roxana Popelka para la última novela que ha publicado este año con Baile el Sol allá por el mes de mayo.
Parece que estoy muy “de cine” últimamente. El otro día me refería a “Recuerdos de un cine de barrio“, de José Ángel Barrueco, quien, por cierto, firmará ejemplares el próximo sábado en una de las casetas de Getafe Negro.
A propósito de la novela de Popelka, quiero compartir la magnífica reseña redactada por Cristina Monteoliva, así como la entrevista que ella misma le hace en La Biblioteca Imaginaria.
Y aunque sea todo mentira: ¿qué haríamos sin las películas?

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Letras para el excusado

14 Octubre 2009

¡Deja de leer la etiqueta del champú cuando estés “en el trono”! Ha salido al mercado el sustitutivo de las aburridas, aunque socorridas, etiquetas del primer bote que tenemos a mano en el baño. Por cierto que, dado el tamaño de los habitáculos caseros más visitados al cabo del día por el común de los mortales, son muchas leyendas a las que podemos dar lectura mientras la naturaleza sigue su curso porque todo está a nuestro alcance.

Pero ahora, para cuando te hayas cansado de leer que la mascarilla para pelo castigado que te has comprado es verdaderamente milagrosa, o que el aftershave de tu contrincante  lleva también (¡¿cómo no?!) aloe vera incorporado, preocúpate de retirarte “a hacer tus cosas” con El compendio de don RodrigoLow Resolution Logo Image Don Rodrigo debajo del brazo. De la mano de este simpático señor aprenderás cuáles son los Caballeros de la Mesa Redonda, el lenguaje del abanico, cuáles son las mayores islas del mundo o qué palabras de nuestro vocabulario proceden del árabe. Estas y otras 300 curiosidades se encuentran en esta cuidada edición porque el libro no puede tener mejor pinta, la verdad. Don Rodrigo ha conseguido, ciertamente, hacer una recopilación curiosa y entretenida y, por supuesto, útil porque no dejamos de aprender ni entronizados. Ya no hay excusas, sino letras para el excusado.

Otro día te cuento quién es este personaje y cómo he sabido de su obra. Ah, y de una cosa sí estoy segura: esto va a pegar, porque por 15 euritos ya tienes el próximo regalo para tu amigo invisible o para el cuñado coñazo a quien que te ha tocado obsequiar en las próximas navidades y nunca sabes qué comprar.

¡Gracias don Rodrigo, con su magnífica idea nos ayudará a sobrellevar el estreñimiento y la cuesta de enero!


Despedidas

14 Octubre 2009
jab2Detesto las despedidas. Dejan un poso de amargura, un sabor agridulce, que no conviene a nuestros paladares. De hecho, no deberíamos despedirnos nunca. De nadie. Ni siquiera de nuestros muertos: los míos, los que dejé atrás, los que se fueron, aún me visitan en mis sueños. De este periódico, donde tantos nos hemos forjado escribiendo, y que a tantos nos ha acogido, guardo en la memoria los adioses escritos de quienes dejaron su puesto, por unas u otras causas. Quizá el más emotivo, o el que yo recuerdo con más afecto, fuese el de mi antiguo director, Francisco García, en su diana titulada “Hasta siempre”. En aquel texto minimalista, como todos los suyos, escribía: “Llegó la hora del cambio de destino, que nunca se augura pero siempre llega, de la llamada a nuevas metas y horizontes; la hora del adiós que es hasta pronto o hasta siempre”. Es conveniente que no olvidemos esas palabras: “Nunca se augura pero siempre llega”. Paco apostó por mí hace ya casi diez años. Primero, como columnista semanal. Luego, diario. Creo que a él se lo debo todo; para mí supuso aliento, soporte y auxilio en los momentos bajos. Desde entonces hasta ahora, en que el camino se termina, he escrito para este periódico algo más de 3.100 artículos. Esa cifra es mi medalla, y por supuesto también lo es el apoyo de los familiares, los amigos, los compañeros de oficio y los lectores, tanto los compinches como los enemigos. La gente que me aguantó y la que no. Incluso las personas más cercanas a mi círculo me dieron alguna vez un tirón de orejas, seguramente merecido porque soy humano.
Estamos en tiempos de crisis. En tiempos oscuros. De recortes, despidos y cambios de rumbo. Hay nubarrones sobre nosotros y aún queda por llegar lo peor, la tempestad. Una vez me dijo un colega, cuando estudiábamos juntos en la universidad: “Estamos abocados al fracaso”. No se me han olvidado esas palabras, pero hoy se hacen extensibles al país. España está abocada al fracaso. Decía un personaje de “The Dark Knight”: “La noche es más oscura justo antes del amanecer. Os lo prometo, no tardará en amanecer”. Veremos. Porque a mi alrededor sólo veo gente que cae a la lona. Lo importante es que siempre nos quedan fuerzas para incorporarnos. Dicen que, cuando una puerta se abre, otra se cierra. A Zamora le restan aún energías. Es una ciudad que ha soportado de todo. Lean con atención estas palabras: “No, Zamora no se ha perdido en una hora. Pero sí se ha perdido en años y más años de cercos, de olvidos de sus posibilidades, de murallas de silencio para sus necesidades, de portillos por donde se han traicionado sus bienes y haciendas más comunes y por donde ha ido exportándose la flor de sus habitantes”. No son recientes. Las escribió el poeta zamorano Justo Alejo en el 77. Y, hoy, el cuento es el mismo.
Dije al principio que detesto las despedidas, y de ahí el título de este último artículo diario. Seguiré apareciendo por aquí, si nada lo impide, cada domingo, junto a la tribu de colaboradores dominicales. Con el texto de hoy se cierra una etapa. Casi diez años en los que he visto (con pesar) cómo algunos columnistas se iban. Una etapa plena, sin embargo. De aprendizaje. De forja en la escritura, igual que si uno asistiese con puntualidad a un gimnasio para fortalecer sus músculos. Y coincide con la reedición de mi primer libro: una década después. Como si en estos años hubiera trazado un círculo que ahora se cierra y completa. Amigos, les espero a la vuelta de la esquina, dándole a la tecla, y me despido con una cita de J.D. Salinger: “No cuenten nada a nadie. Si lo hacen, empezarán a echar de menos a todo el mundo”.

Despedidas a medias, de José Ángel Barrueco

El texto de arriba fue el último artículo que escribió para el periódico en el que trabajaba, La Opinión de Zamora, pero no se lo quisieron publicar.  Seguro que han sido más, no he tenido tiempo de recopilarlos todos, como por casualidad me encontré los posts de Ana Pérez Cañamares y de David González en apoyo de José Ángel y yo he querido hacer lo mismo: publicar su artículo, porque, como él mismo dice, “ante este tipo de manipulaciones, nos queda el poder de internet. En la red no pueden tapar todas las bocas. La mía, al menos, no”.

Ni la de tantos otros, afortunadamente. ¡Y no te preocupes, José Ángel, que vamos a barrer con “Recuerdos de un cine de barrio“!



“Harto de los ingleses”

23 Septiembre 2009

castillo

Esto es lo que veo desde mi habitación del hotel, el Castillo de San Felipe, en el Puerto de la Cruz. Busco información sobre su historia, pero ninguna de las fuentes consultadas hablan de su creador, Leonardo Torriani. Era un ingeniero de Cremona (Italia), nacido a mediados del s. XVI.
Según la persona que me recibió al llegar en recepción, fue llamado por Felipe II para que fortificara la zona portuaria de entonces (hoy Puerto Viejo) “porque el Rey estaba estaba harto de los barcos ingleses”.

Pero recibió más encargos, según Wikipedia:

(…) visitar todas todas las fortificaciones del archipiélago canario e informar sobre la mejor forma de completar su sistema defensivo. Durante más de un lustro Torriani visita todas las islas, elaborando proyectos que en su gran mayoría no se realizarán y remitiendo periódicamente sus informes a la corte. Durante su estancia en las islas Torriani escribió “Descripción e historia del reino de las Islas Canarias” en el año 1588. En esta obra Torriani describe a las islas, a sus principales poblaciones y su historia, además de aportar datos y planos para sus fortificaciones. Al finalizar esta misión es trasladado a Orán, Cartagena, Berbería y más tarde a Portugal donde ostentará el cargo de ingeniero mayor durante tres décadas.
Torriani guardará una copia manuscrita de todos sus informes, que tras su muerte y la de su hijo, quedaron en posición del convento de São Bento de Coimbra, pasando más tarde a la Biblioteca de la Universidad de Coimbra donde se encuentran en la actualidad.


Sobre fortalezas perdidas

22 Septiembre 2009
La fortaleza era roja. Como la había imaginado. Roja como las tierras de la región, y construida con piedras que allá llaman yacaré, rugosas como la piel del caimán, de donde le viene el nombre en guaraní. Pero no la supuse tan grande, ni tan perdida, ni tan devorada por la selva. Los estragos del tiempo no me asombran, los conozco; en este caso había que agregarle el siniestro de la distancia, tan lejos como estaba de todo, en el fin del mundo. Esta historia comenzó en Lisboa, en el Archivo Histórico Ultramarino. Varios decretos del rey de Portugal Don José I me llamaron poderosamente la atención: trataban sobre la necesidad de construir una gran fortaleza en los confines del Brasil hasta entonces conocido, lo más adentro posible de la selva, casi llegando a los contrafuertes andinos, en lo más profundo de una cuenca amazónica aún inexplorada, un siglo antes de que llegaran los primeros caucheros, los seringueiros, los colonos del ganado y la madera. 1776. La razón del rey debía ejecutarse: era necesario detener los avances de los cultivadores indígenas y mestizos (pocos blancos se atrevían) que bajaban desde los Andes siguiendo el curso de los grandes ríos, bajo las banderas del virrey del Perú; y a la vez atajar también a los tozudos misioneros jesuitas que subían desde el Paraguay, fundando misiones y reducciones, siguiendo el cauce del Guaporé. Asegurar toda aquella tierra para Portugal y su gran colonia, el Brasil, era principal razón de estado. En tiempos ilustrados como aquellos, la razón debía prevalecer sobre la naturaleza. No importaba qué tan lejos, qué tan desconocido, qué tan remoto, qué tan perdido fuera aquel mundo. Era necesario y urgente construir allí un hito definitivo y duradero, asentar el real padroeiro, imponer su última ratio regum. Es curioso cómo, en aquellos años del pretendido triunfo de la razón, de las luces, la sinrazón, el sinsentido, acabó imponiéndose sobre la cordura y la medida de la realidad. El largo dedo del todopoderoso ministro Marqués de Pombal señaló sobre su mesa, en Lisboa, un lugar del mapa casi imaginario de una región desconocida en el perdido interior del enorme continente: un supuesto recodo donde probablemente el majestuoso río Guaporé se amansaría en un amplio meandro. Era el lugar elegido, a 12.000 kms del palacio lisboeta, para levantar la fortaleza del rey, el símbolo y divisa de su razón de estado. El escogido por Pombal para realizar aquella empresa fue el maestro Ingeniero Director Don Domingo Sambucetti, italiano al servicio del monarca lusitano, quien con sus instrumentos de cálculo y medición, sus ayudantes, una guarnición de 120 soldados y oficiales, más de 200 operarios y trabajadores artesanos (canteros, carpinteros, herreros, alarifes) y varias cartas-ordenes dirigidas a los gobernadores de Mato Grosso y Maranhâo, zarpó una mañana del estuario del Tajo rumbo a lo desconocido. En Belém do Pará adquirieron más de quinientos esclavos africanos para las obras, sumados forzosamente a la expedición. Año y medio después de zarpar de Lisboa, tras cruzar el océano, remontar el río grande de las Amazonas, el Madeira y buena parte del Guaporé, salvando rápidos y cachoeiras, evitando los miles de indígenas que desde las orillas les mostraban su hostilidad lanzándoles una nube de flechas, Sambucetti, ante él sus expedicionarios, en aquel lugar donde hasta entonces reinaban las onzas, los monos aulladores, las víboras y los yacarés, en mitad de un piélago de mosquitos, a la orilla de aquel río tan turbulentamente marrón como anchuroso y extendido, proclamó solemnemente hallarse con total exactitud, según señalaban sus infalibles instrumentos, en el lugar escogido por el Excelentísimo Señor Ministro, que Dios Guarde, cumpliendo en todo el mandato de Su Majestad el rey de Portugal, que Dios Conserve por muchos años para bien del reino y de la cristiandad, a fin de alzar la fortaleza más inexpugnable, el bastión más invencible, el reducto más inviolable que ojos humanos jamás vieran en aquellos parajes, perdidos de la mano de Dios y tan distantes de las del rey, siguiendo en todo las reglas del arte de la fortificación y los dictámenes de la matemática, la geometría y la poliorcética. Fortaleza y bastión que en adelante llevaría el nombre de Príncipe de Beira, en homenaje al heredero del trono portugués. Al fin la razón triunfaba sobre la naturaleza. Era el 20 de junio de 1776. Pocos años después el fuerte estaba casi terminado. La artillería (veinte cañones de bronce, con el escudo de las armas reales lusitanas grabadas sobre su dorso, y otros tanto de hierro fundido, que partieron de Lisboa y tardaron más de cuatro años en llegar hasta su destino) se hallaba emplazada en cureñas de madera de cáobo y jacarandá, apuntando amenazante hacia la selva; las viviendas de los moradores se alzaban intramuros, con su casa de gobierno, su plaza principal, sus cuartos separados, su capilla, sus cocinas… todas ellas enfoscadas y pintadas en azul. Y cuatro enormes baluartes, terminados en punta desafiante, con sus garitas vigilando la selva, habían sido construidos bajo la advocación de Nossa Senhora de Conceiçâo, Santa Bárbara, Santo Antonio de Pádua y Santo André Avelino. En total, 970 metros de perímetro, murallas y cortinas de 10 metros de altura, baluartes de 59 por 43 metros, catorce cañoneras por cada uno, foso profundo inundable mediante compuertas en caso de ataque enemigo, varios depósitos de pólvora a prueba de bomba, aljibe, galerías contraminas, conductos a cubierto, salidas de emboscada, y una gran portada estilo toscano neoclasicista con lápida de mármol donde quedaba constancia acerca de quién era el monarca poseedor de tan grande defensa, dueño y señor de aquella tierra y sus contornos. La obra estaba casi acabada, pero Sambucetti había fallecido victima de la malaria, y con él la mayor parte de los operarios. Muchos de los esclavos habían huido, conformando un quilombo de hombres y mujeres libres, asentado apenas varias leguas aguas abajo del río. Para sustituir a los extintos constructores, en 1781 fue enviado desde Lisboa el capitán de ingenieros Ricardo Franco de Almeida Serra, estudiante que había sido en las mejores academias de fortificación de Francia, España, Prusia, Italia e Inglaterra: otro hombre de ciencia enviado al fin del mundo para continuar y finalizar el proyecto del rey. Y hasta allá llegó, y culminó la obra en 1790, regresando luego a Portugal donde dejó constancia escrita de lo hecho y vivido, siendo nombrado ingeniero constructor de la Fortaleza de Coimbra en 1797. Junto con él llegaron hasta el Guaporé quien sería el primer alcaide del fuerte recién terminado, el capitán de dragones José Melo da Silva Vilhena, y cien soldados más, con sus casacas de paño azul, procedentes de Algarve, Alentejo, Tras os Montes, Minho… Con la independencia de Portugal y la creación del Imperio Brasileño, la fortaleza fue abandonada: otras razones de estado ahora se imponían y estas miraban al sur, al Río de la Plata. A lo largo del siglo XIX, en el fuerte del fin del mundo, apenas si existió alguna esporádica guarnición. El tiempo y la distancia acabaron con ellas. En 1876, la comisión demarcadora de límites con Bolivia, de pasó por el lugar, dejó constancia de su olvido. En 1913, la expedición Rondón y el almirante Carvalho visitaron la abandonada fortaleza, devorada por la selva, e hicieron las primeras fotografías, las que he podido hallar en Río de Janeiro. Por todo ello, este año, que debía dictar un curso en Porto Velho, estado de Rondonia, a quinientos kilómetros de donde yo consideraba por los viejos planos portugueses que debía hallarse todavía la fortaleza del Príncipe de Beira, me puse a la tarea de encontrarla. Primero rastreé con el Google Earth hasta dejarme los ojos en el empeño. La hallé al fin, efectivamente, mansamente perdida en un recodo del Guaporé. Apenas un punto en un inmenso océano verde. Anoté su posición exacta y convencí al comandante Freddy, un experimentado piloto de avioneta de Porto Velho, que me llevara hasta allá en un vuelo que tenía que ser forzosamente de ida y vuelta en el día (no hay donde repostar), y diurno, porque hay varios cumulonimbos amenazantes que parecen vivir eternamente en aquella región. Volamos más de tres horas sobre un manto de árboles bajo las nubes, siguiendo el GPS, hasta aterrizar cerca del pueblo de Costa Marques. Después de recorrer treinta kilómetros por tierra, pasé por una aldea cuya población de ébano mostraba ser heredera de aquellos esclavos huidos tras la muerte de los ingenieros portugueses. Llegué al fin a la fortaleza. Allí estaba. Roja. En pie, a la orilla del gran río. La razón aplicada hace más de doscientos años ahora es dominio de la selva. No es el fin del mundo. Es allí donde comienza.
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Podría haber arrastrado tu carrito, con tu equipaje, dando tumbos por aquella tierra roja.

Un beso.

Juan

Hoy me he encontrado con esto en mi bandeja de entrada. Y Juan existe…


Aquellos cines de barrio

20 Septiembre 2009

Dice Tomás Sánchez Santiago del último libro de José Ángel Barrueco, Recuerdos de un cine de barrio:

Aquí tienen ustedes, pues, enmascarada como en la butaca más oscura de la última fila de un cine, toda una identidad. No se trata sólo de una identidad testimonial, ni mucho menos de un relato costumbrista. Curiosamente, al contrario de lo que muchos se creen, en la literatura lo asombroso no es que personajes de ficción parezcan verdaderos, sino justo al contrario: lo maravilloso es que personajes que han sido de verdad den esa sensación de ficticios que ni las fabulaciones pueden conseguir. Así se logra este retablo legendario que es el libro de José Angel Barrueco, en el que lo verdadero acaba siendo el cine y lo mítico está en esos personajes laterales (porteros, taquilleros, clientes) que existieron peor en la realidad de la infancia del narrador que ahora, en el bullebulle de estas memorias amasadas con una mirada neutra, no exenta de cierta piedad…

Simplemente espléndido. Gracias, J. Ángel.

Os pongo los dientes largos permitiendo que leáis el primer capítulo

Datos del libro:

m103

Recuerdos de un cine de barrio

Jose Ángel Barrueco
Baile del Sol, 2009. M-103. Narrativa. 242 páginas.
ISBN: 978-84-92528-58-5. 15 €



Una oportunidad para nosotros mismos

5 Septiembre 2009

Desde hace un tiempo sigo el blog de María Ripoll, una verdadera “machaca” y pionera en todo lo que tiene que ver con la comunicación y el marketing digital en el entorno 2.0.
Hoy me disponía a escribir un post sobre lo que me compete de los preparativos del Salón Internacional de Libro Africano (Tenerife, 24-27 de septiembre) -tema con el que ando liada desde hace algunas semanas-, cuando, bicheando en el correo, me he encontrado con el aviso de una nueva entrada de María. Es de las que hace pensar y, en mi caso concreto, ha conseguido reunir reflexiones que yo me debí hacer hace así como un año cuando decidí reinventar mi vida y montarme por mi cuenta.
Quiero compartirla, así que el SILA quedará para otro día.  María dice:

Somos hijos de la cultura del exceso. Hemos vivido, viajado, estudiado y disfrutado con nuestro trabajo. Su abundancia nos ha permitido despegarnos de la pura necesidad y arriesgar, inventar.
Como a todas las generaciones, de pequeños nos machacaron con que había que estudiar porque la vida es muy dura, y la competencia, feroz. Y es verdad, pero nunca le ha faltado la comida al dispuesto a bregar.
Revolución, empuje, ideas brillantes y mucho riesgo son hoy el motor del mundo. La sensación, sin embargo, es la de remar sobre grandes olas: empujas y empujas pero no avanzas.
La publicidad digital empieza a morder los presupuestos, pero no mantiene ni una apenas de las aventuras empresariales en Internet. Las cuentas Freemium aún han de demostrar su modelo de negocio. El modelo de lo gratis no acaba de demostrar sus bondades económicas.
No podemos volver atrás (los centros tradicionales de poder han perdido su glamour a nuestros ojos y se ven arrastrados al cambio), ni calcular la distancia que nos queda para llegar. Sólo nos queda seguir el nuevo rumbo: la autenticidad.
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El Mayflower en camino de crear una nueva sociedad

Que te llamen Trinidad

Derribar las murallas de la empresa, dejar de pagar sicarios y salir al ruedo a explicar quién eres y qué haces. Verse las caras con la competencia, proveedores y clientes. Poner el producto en manos de los consumidores… ¿te atreves?
Pues deberías. Hoy no seduce tanto el brillo del Rolex como que nuestros políticos abran un blog o un twitter y se salten las consignas unificadoras de su partido para jugársela individualmente. Que los directores de empresa acepten errores y prometan enmendarlos, que los gurús opinen sobre el plato de garbanzos que comieron a mediodía, porque es una opinión auténtica, por ejemplo.
Lo curioso es que ser auténtico no es fácil. Por algo nos cubrimos de oro, y coches, y murallas, para no dar explicaciones de nada, a nadie, ni excusarse o justificarse.
Ser auténticos es el nuevo oficio de vivir. Obliga a darse oportunidades continuamente, a probarse, a crear las propias normas y debatirlas, dejarse crecer y creer en uno mismo mientras se conoce nuevas personas en quien creer.

Pionero de ti mismo

A bordo del nuevo Mayflower que es Internet navegamos sobre grandes olas ¿hacia una utopía prometida o a tierras salvajes? El viaje nos da la oportunidad de ser arquitectos, paletas, artistas, pistoleros, jueces y alcaldes, maestros, limpia-wáteres de un nuevo mundo que, como todos los que empiezan, valora la capacidad individual. Constrúyete, pues, una oportunidad para ti mismo y vive con fuerza la vida, de nuevo.
Despídete del exceso y súbete a este barco donde, por lo menos, te divertirás y te sentirás hijo de tu tiempo. Algo auténtico descubrirás en esta lucha que te ayudará a sobrevivir e incluso a “hacerte rico” en la nueva moneda: la simplicidad.
La probable agencia digital ya lo ha descubierto. Ponte al día con el nuevo capítulo de la blog serie.

Gracias, María, por rematar la faena de ordenarme las ideas.